Allá en la cálida, fresca, acogedora y tradicional tierra de Lamas, vio la luz Martha, rodeada de sus filabotones, sus yanacitas, sus ollas de barro, sus tiestos, el voto y el mitayo, los tunchis y sirenas, el masato rurana, las mamacos, el comercio del café, su barrio nativo Huayco, los Sangamas, Tapullimas y Sinarahuas. Allí se impregnó de su tradición que llevo latente a Tarapoto y finalmente a Moyobamba, donde abrigó el deseo de revivirla en su mejor manifestación: el arte culinario.

Con Emigdio, incubaron el proyecto gastronómico regional, donde Martha volcaría su vivencia tradicional, su predilección por el arte culinario y Emigdio su afición por el diseño, el ambiente acogedor impregnado de selva, matizado con brisas recogidas en costa y sierra que trajinó desde que dejó su Lima.

Completaron el conjunto familiar los hijos Fernando, Mario y Mauricio, quienes se imbuyeron de esta tradicionalidad y fueron los estimulantes para empreder en la gastronomía con los resturantes Los Arcos, La Esquina, La Casa de la Parihuela, Nando's, “La Olla de Barro”, Chicho's burger club y La Tullpa de mamá.

En La Olla de Barro, Restaurant Típico, la familia vuelca toda la experiencia ganada. Martha soñó con su Olla de Barro y allí está, con sus establecimientos en Moyobamba y Lima, ofreciendo lo mejor de la comida selvática, de los potajes, los refrescos con frutas nativas, la comida nacional e internacional, la atención esmerada y amable, con el mensaje de un "regresa pronto".

La Olla de Barro es parte de la tradición moyobambina porque su gente así lo siente; le dio el calor de su acogida fraterna. Y así sigue avanzando, en espera de sus visitantes con los brazos abiertos, para que vivan el placer de saborear esos exquisitos y exóticos platos que tanto les gusta o de los que alguna vez oyeron hablar. Allí están, en Moyobamba, La Olla de Barro en la esquina de Serafín Filomeno y Pedro Canga, La Tullpa de mamá, de auténtica construcción tradicional, en el boulevard de Tahuishco, con la vista panorámica más hermosa del valle, acompañados ya por el alegre sol, ya por la enérgica lluvia, la fresca brisa y los amables visitantes, La Olla de Barro de Lima en Jesús María, todos ellos con sus mensajes característicos “al cliente lo mejor”, “al cliente lo que quiere”, el "cliente es nuestro engreido".